Todo va en contra del mundo. O e realidad, solo yo, voy en contra de todo. Todo lo que hago se salta alguna norma. No hay nada que no valga la pena hacer que yo haya echo. Siempre hice todo lo que hice por razones propias, y de lo cual, no me arrepentiré nunca. Aun que siempre, he ido saltándome las reglas, las consecuencias jamás han sido suficiente amenaza. Hoy, me siento encerrada en medio de la nada, en medio de tantos retos que no puedo cumplir. Entre este "dejamos de ser lo que somos" y este "extraño que tu y yo, fuésemos nosotros". Extraño ser la niña buena que hace cosas malas, pero es que hoy no hay nada que merezca tal riesgo. Echo en falta hacer las cosas porque podía, sin más explicaciones, a nadie. Y puede, que haya días en los que ni siquiera yo misma me entienda, pero al final, todo lo que hacía era luchar por lo que quería. Y siempre solía conseguirlo. Hoy, me levanté y no sentí ni un poco de ganas de comerme el mundo, porque mi mundo y mis leyes, se habían desplomado. Ya no hay mal ni bien, solo hay acciones. Tristes acciones que poco a poco nos conducen a una muerte lenta, esperada y que nunca sabes cuando va a llegar. Todo es nacer, crecer y morir. Todo es finito, porque lo infinito es simplemente fantasía. En mi mundo, yo le amaba, yo le tenía a mi lado, y en mi mismo mundo se fue, y ya no hay nada que pueda sanar este corazón que late involuntariamente, rodeado de un vacío imposible de llenar. Hay cosas que pueden arreglarse, pero yo soy una persona y no puedo, no puedo ni siquiera intentarlo. Es duro, pero es la cruda realidad. Tarde o temprano mi pelo será blanco o quizás gris, y entonces tendré el tiempo tan contado que ni siquiera podré darme cuenta. O quizá la vida sea menos que eso incluso. O más que una cifra. Pero ¿quién puede definir que es la vida? Nadie puede porque cada uno tiene su propia idea, y cada idea solo se adapta a uno mismo. Pase lo que pase, todo se reduce a un final. Y en ese final todos somos iguales. Cada persona tiene sus ideas, pero las mías se fueron junto con la persona a la cual yo quería, incluso, por encima de la cifra que es mi vida. Todas las ganas de cometer errores se fueron con su última frase. La ansia por seguir follándome las normas se acabó en cuento él acabó conmigo. Todos mis planes de futuros se reducen a tener que empezar de nuevo. Lo que yo quería, lo que yo busqué y encontré, todo lo que necesitaba, era él, pero incluso yo, soy demasiado débil para enfrentarme a lo que más amo. A mi propia vida. Todo, es él. Mi vida, es él. Pero él, ya no quiere que esto sea una realidad en la que vivir, y eso me mata.

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