lunes, 22 de agosto de 2011

LLuvioso y aburrido no es lo mismo.


Solemos etiquetar de horribles las tardes de lluvia, las tachamos de buenos planes y nos amargamos en cuanto el cielo oscurece y comienza a llover. No siempre es malo un día gris. Dime ¿cuántas veces lo has pasado bien en un día de sol? ¿y en uno lluvioso? Pues digamos que cada día es diferente. Hoy, da la casualidad de que llueve, pero no por eso voy a estar toda la tarde mirando al aire. He buscado solución y la he encontrado. Voy a quedarme en casa, van a venir dos amigas y vamos a ver una peli de miedo. Las tres en mi cuarto, apretujadas en mi pequeña cama, con patatas fritas seguramente y gritando cada poco tiempo. Y ¿sabes que? seguramente hoy sea uno de esos días de verano que nunca olvidaré. Porque lo oscuro no siempre es malo. Y las apariencias engañan. No te dejes llevar por un poco de agua en la carretera. Aun que el cielo diga quédate en casa, no hagas caso y sal fuera. El mundo no está echo para nosotros, si no nosotros para él. Así que disfrútalo mientras puedas.

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