sábado, 27 de agosto de 2011

Soy, esa bala que no mata!


Tras haber llegado a la cima y al subsuelo, después de levantarme y caerme al mismo tiempo, mientras que el mundo sigue girando entorno al ego y yo sigo buscando lo que no encuentro.. Tras haber echo tantas cosas sin razones de peso ni lógicas aplastantes.. Tras haber nacido para algo que desconozco, hoy sueño despierta mientras camino por una calle abierta a todos los públicos. La mente es fría y se me recalienta. Oigo tu voz en un vacío imposible de llenar. Y busco el lugar del que proceden todos los cuentos: la fantasía. Nadie habla, nadie mira ni de reojo, nadie dice la verdad, todos mienten. O bien el mundo guarda en silencio lo que yo no debo saber. El mundo calla y yo grito en esta soledad tan repleta de gente. Voy dando vueltas como si me perdiese, dando tumbos como si me desorientase totalmente, voy dando de voces por si alguien puede oírme aún. Voy por las aceras cuando no pasan coches, pero normalmente camino por la carretera. Pretendo comerme el mundo, antes de que el mundo me coma a mi. Es ley de vida, se trata de sobrevivir. Gana el más fuerte o el que parece serlo. Yo no ladro, muerdo. Yo no aviso, ataco. No necesito disculparme para sentirme bien. Todos van  por ahí como si el mundo fuese suyo. Tarde o temprano sabrán que no lo es. El mundo es del Universo y el Universo, del infinito ser. No soy yo quien establece las reglas, pero si soy quien se las salta. Digamos que soy la bala que no mata, el gato negro que da buena suerte, el no te quiero de las margaritas que se deshojan, la llave que no abre ninguna puerta.. El vicio que no mata. Soy esa, la que se rebela, la que no espera que el mundo sea maravilloso. Porque la vida es muy perra. La vida es desierta entre millones de personas. Cuando sólo necesitas una y no está.. caes en la soledad entre la multitud. Debe ser que el cielo clama dolor a quien no sufre. O quizás suplica sonrisas a quien solo sabe llorar. Y el dolor no puede destruirse, a algún lado irá a parar. Ahora, quien siempre ha reído sufre y que siempre ha llorado es feliz. El dolor buscó un lugar para seguir doliendo. Las sonrisas temblaron de miedo, y yo, seguí sonriendo. Grito al cielo que la vida es jodidamente mía y no suplico piedad. Lo que es mío es mío y de nadie más. No me dejaré acobardar por seres divinos, transparentes a mi realidad. Voy a comerme el mundo antes de que el me coma a mi. Voy a bailar por las carreteras gritando que nadie puede borrar mi sonrisa. Voy a asegurarme la felicidad. No voy a tener miedo de fracasar porque no lo haré. Voy a llenar los vacíos que ha dejado el tiempo. Voy a vivir. Voy a ser la bala que no mata. Voy a ser la única dueña de mi destino. Venga ya, todos sabemos que siempre he sido la que se salta las reglas. La que no se disculpa. La que no llora. La que no siente. La que quiere a secas. La que sonríe sin motivos. Soy la única que puede ver lo que nadie más ve. La que cree en superhéroes pero no en milagros. Confío en que el perro que ladra no muerde. Desconfío de Adán y Eva. La vida es grande y puta. Afróntalo. No todos nacimos para quererla. No todos nacimos para levantarnos y ver el cielo azul. Todos nacimos de cabeza. Yo me levanté toda mi vida con la pierna derecha, mientras que todos se levantan con la pierna izquierda. 

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