domingo, 11 de septiembre de 2011
-Princesa, te todo.
Echo de menos pasar horas jugando contigo entre las sabanas y peleándonos con las almohadas. Echo en falta que suene el despertador y sigamos durmiendo, y el siga sonando con nuestra canción. Añoro que no me dejes dormir por las noches ni por las mañanas. Lo añoro de verdad, cuando yo me dormía y tu me susurrabas:
- No te duermas mi vida, la luna todavía nos mira.
Y yo, no dormía hasta que él decía que la luna roncaba. Éramos libres entonces, para jugar a juegos de mayores.
Y por las mañanas nuestra canción nos decía "venga arriba, hoy es otro día, vuestro" y yo me metía bajo las mantas y lloriqueaba como una niña. Pero tú, me hacías cosquillas hasta que me reía tanto que no podía respirar, y como cada mañana renovábamos nuestro pacto:
- Me rindo. Si dejas de hacerme cosquillas me levanto.
Y tú cantabas "Buenos días princesa" y yo te escuchaba tan atenta.. Me gustaba tanto tu voz mañanera..
Extraño esa monotonía tan adorablemente asquerosa. Todas las mañanas y noches, la misma historia. Pero era nuestra historia, y a mi, me gustaba tu forma de volverme loca.
Te extraño, echo en falta como me dejabas notas de "Te quiero" en la nevera. Como cada catorce de febrero escondíamos los regalos, y jugábamos a buscarlos. Tú siempre ganabas, pero tú regalo siempre era el mejor. Cada cumpleaños, aniversario, todas las navidades que pasamos juntos, todas las fechas especiales por algún motivo e incluso los días que no significaban nada para el mundo (los días que pasábamos juntos), me hacías el mejor regalo, cuando yo me conformaba solo con tu sonrisa. Decías que si algún día no sonreías mi mejor regalo serían los recuerdos de nuestros viajes, las fotos puestas en los estantes, en ellas si sonreía.. También me decías que te recordase siempre sonriendo y haciéndome feliz, que eso era lo único que querías hacer el resto de tu vida: vivírla a mi lado.
Necesito tanto escucharte cantar bajo la ducha una última vez.. Te extraño tanto.. Echo en falta la magia que hacía que cada mañana prometiese levantarme. Recuerdo hasta el último momento, y cada uno de tus:
- Princesa, te todo.
Esas eran las únicas palabras que necesitaba oir de ti. Solo tú y yo sabíamos lo que querías decirme. Suena tan bien:
- Princesa, te todo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario