¿Qué que pasa conmigo? ¿Que si estoy bien? Si, claro que si. Por supuesto que si. Todo lo bien que puedo estar sabiendo que perdí aquello por lo que llevaba luchando tanto tiempo. Todo lo bien que una puede estar tras una caída. ¿Qué si mi arrepiento? No, claro que no. No fue nada de lo que pudo ser, arriesgar para ganar no quiere decir que siempre se consiga. ¿Qué si volvería hacerlo? Es obvio que si, que lo repetiría día tras día aunque tanto esfuerzo no sirviese de nada. ¿Que si cambiaría algo si pudiese volver atrás? No. Porque cada día que pasa me lamento menos que nada. No me alegro de haber fracasado pero tampoco me duele tanto como podría dolerme. No celebro mi vida, me limito a vivirla. Es una dura limitación impuesta por frustración y orgullo. ¿Qué si algún día creí que tenía posibilidades? Por supuesto, de no ser por ello, no habría malgastado mi tiempo de esa manera tan estúpida. ¿Qué cuál fue el problema entonces? Que él, fue repartiendo ilusión y esperanza a cualquiera que se le antojaba, y luego les dio de ostias a cada una de ellas, una por una. Y yo, por desgracia estaba en medio. ¿Qué si a día de hoy aun le quiero? Si te sirve como respuesta, no ha pasado un solo día desde aquel cinco de octubre, en el que no haya pensado en él. ¿Qué si sabría decirte quien ha perdido más? La respuesta es demasiado subjetiva, cada uno tendrá su opinión. Pero si la decisión la ha tomado él, la que más pierde soy yo, porque no he tenido tiempo ni de discutirle. Ni siquiera me ha dejado explicarle que le quiero por encima de todo aquello que podemos tocar, que sentir es algo tan fuerte que cuando me roza se me acelera el corazón tanto que yo misma me asusto. ¿Qué si le odio por haberme rechazado? Imposible. No podría odiarle aunque pusiese en ello todas mis fuerzas. Ni siquiera un poco. ¿Que si hoy, sabiendo lo que se, volvería a intentarlo? Si hubiese una mínima razón por la cual yo pudiese creer, que él realmente no me miente, que esta vez si que me quiere..si pudiese volver a confiar en él como lo hacía antes (ciegamente), no tardaría ni medio segundo en estar a su lado, recordándole que nadie puede hacerle más feliz que yo. ¿Qué si aun confío en él? Confíe más, pero jamás menos de lo que hoy confío en él. Aun que niegue que las cosas ya no son como antes, él único que puede decir eso es él. Yo todavía sigo sintiendo, todavía no asimilé que se acabó el puto juego. Si me llama le cojo, y no puedo evitar decirle cariño, te eché de menos. Como si nada hubiese cambiado, y la realidad es que ya nada es como antes. Pero si el se marcha, yo le seguiré esperando toda mi vida, otra vez. Y si vuelve, siempre va a coger entre mis brazos, siempre va a poder contar con mis labios. Si todo lo que necesitabas saber era eso. Decirte nada más sería absurdo. Todo se reduce a que a pesar de todo, yo le quiero. Siempre. ¿Qué si puedes hacerme una última pregunta? Claro. ¿Que si creo que con el tiempo voy a seguir recibiéndole con las mismas ganas? La verdad, lo tengo tan claro... Aunque pasen tres vidas, yo voy a seguir queriendo quererle. Si será con las mismas ganas no lo sé. Podrán ser más, pero ni un solo día de mi vida tendré menos ganas de él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario