Mi única debilidad es él. Mi talón de Aquiles, lo fue, si, lo fue. Es duro ver como la debilidad te consume. Pero pasa, porque confías en que jamás te mate, le confié mi vida y todo lo que tenía, porque me bastaba con tenerle a él. Es como si pudiese sobrevivir gracias a que él respira, pero nunca estaré del todo satisfecha. Se ha llevado mi vida y no parece que vaya a devolvérmela. Dejé que fuese mi punto débil y ahora estoy pagando las consecuencias. Ahora me doy cuenta de que nadie es suficiente bueno para serlo todo en esta vida. Se necesita más que una persona o eso dicen. Yo sigo sobreviviendo a base de saber que sigue vivo. Ya es demasiado tarde para dejar de considerarle mi vida, mi mundo, mi punto débil, porque lo es, y eso, es irremediable.

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