martes, 14 de febrero de 2012

DIE love, but we dont worry...(II)


Dime por qué los catorces de febrero y no los veintiséis de mayo. Dime por qué solo ese día al año y no cada uno de ellos. Dime quién ha sido el listillo que se ha echo pasar por Cupido. ¿Quién ha sido el primero en decir feliz San Valentín y olvidarse de darte los buenos días cada mañana? No le veo ningún sentido a querer una vez al año y olvidar trescientos sesenta y cuatro días. Parece que a nadie le interesa escuchar que los catorces de febrero solo son un día comercial. Y ya sabes, que siempre dicen que no hay peor sordo que el que no quiere escuchar. 
Me importa el amor, los chicos, la salud de mi corazón (o mi estado psíquico), pero no me importa pasar sola cada día de San Valentín. Nadie puede asegurarme que tal vez mañana alguien me haga la persona más feliz, pero tampoco hay nadie que pueda negar lo, como decía el gran filosofo Platón.
Lo único que yo sé hoy y siempre, es que la vida es vida mientras yo respire y mi corazón siga latiendo. Y que la muerte es muerte cuando esto falla. Pero ¿quién puede decirme que el amor muere? o ¿quién puede decirme que después de morir no se ama? Quizás el tiempo pase, pero dentro de nosotros siempre hay algo que permanece. Podéis negarme lo, podéis discutirme lo, pero voy a creerlo, por mucho tiempo que pase, voy a creer  en todo, menos en Cupido, menos en San Valentín, menos en el amor comprado (o vendido). Voy  a creer en todo aquello que sé que me hará feliz. Voy a felicitar al mundo, cada día de NO San Valentín. 

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