miércoles, 4 de abril de 2012

Quizá sea la respuesta que esperaba.


Todo era monotonía. Tristeza. Sonrisas sin alegría. Vidas que no se vivían...Amores que no tenían futuro. Juergas que no eran más que consecuencias. Problemas sin solucionar y soluciones por llegar. Lo cierto es que no llegaron, ni tampoco obtuve respuestas a mis preguntas, o eso creo. Lo último que llegó a mi vida, fueron los ojos marrones más mentirosos que jamás existieron. La piel más perfecta que jamás había visto. La sonrisa más bonita, más traviesa, más viciosa, más todo. Era la sonrisa perfecta. Y él también lo era. Todo me invitaba a enamorarme de él, todo, excepto él mismo. ¿Su nombre? Un misterio. ¿Sus años? Los justos. ¿Su procedencia? Mi sueño. ¿Su destino? Encontrarse conmigo( por favor). ¿Sus reglas? No mentir, asumir, no culpar a nadie que no fuese el mismo, vivir...¿Sencillo no? Lo cierto es que lo parecía, pero las apariencias engañan. Las reglas seguían, mis celos traicionaban las normas, mis ojos delataban a los suyos, mis manos jugaban y las suyas no hacían más que empezar algo que acabaría mal. ¿El fallo? Su relación. Lo cierto es que nunca me había planteado ser la otra de nadie; estar con alguien que está fuera del mercado temporalmente (o para siempre). ¿La cuestión? ¿Y si yo podía hacerle feliz? Puede que con el tiempo las cosas cambien, puede que sus ideas se aclaren. También puede que regrese por donde ha venido. Ojalá por una vez, la perfección se mantenga. No podría volver a despertarme efusiva tras haber dormido tres o quizá cuatro escasas horas, sabiendo que su sonrisa ya no será la mía. A sabiendas de que no cruzaremos más tontas miradas. Lo cierto es que ya me he acostumbrado a perderlo todo. Aun que nadie es suficiente para serlo todo, siempre he dejado que se adueñen de mi vida sin que se den cuenta, y luego se van y se la llevan. Podría perder todo lo que he conseguido hasta ahora pero confío en que él sea diferente y se quede, se quede para mimarme, para jugar, para bailar con la luz apagada. Quiero hacer con él todo lo que planeé hacer con otros. Quiero ver un amanecer en una montaña, muerta de frío, abrazada a él, sentados en el capó de su coche. Quiero ver pasar una estrella fugaz y que me diga, esa es la tuya. Quiero que me cuide cuando me ponga mala. Que me bese cuando sobren las palabras. Que me bese cuando falten. Y que me bese para callarme. Que me prepare una cena con velas y todo. Que me lleve de picnik en pleno verano. Que me haga cosquillas y me ría hasta quedarme sin aire. Que me devuelva el aire, solo como él sabe. Quiero hacerme la dormida para ver como me mira mientras duermo. Que me tape en las noches frías. Que baile conmigo sin mirar a otras. Que me demuestre cada día, que los finales felices también existen. Pero a poder ser, que el final se retrase tanto como pueda. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario