miércoles, 31 de agosto de 2011

Discusión y beso.


Nuestro planes..nuestros planes no llegaban más allá de ser felices, con eso era más que suficiente para nosotros. Nuestras discusiones solían ser tontas. La verdad es que nos costaba ponernos de acuerdo en muchas cosas. Esta vez, el color de nuestra habitación. Yo decía que verde y el que amarillo. Era tan perfecta..con su cama de matrimonio, su armario gigante, el suelo de madera, venta con vistas al campo.. Era todo tan romántico.. Faltaba darle vida a las paredes, esa vida que nosotros teníamos planeada juntos. La vitalidad que desprendíamos al estar juntos e incluso cuando nos peleábamos. Lo cierto es que comencé a pintarla de verde y el de amarillo..aquello no pintaba bien..Pero todo hay que decirlo, pintamos la pared más bonita del mundo, a pinceladas sin sentido, a gritos de yo te quiero más.. Pero no solo pintamos la pared, si no que nosotros mismo acabamos cubiertos de pintura. Los vecinos debían de estar asustados, hablábamos a grito pelado.. Yo decía te quiero y el me decía que me quería más. Que me ponía muy guapa cuando me enfadaba, que le encantaba discutir conmigo porque siempre acabábamos perdonándonos mirándonos a los ojos. Si, solíamos decir que una mirada vale más que mil palabras. Rompíamos la rutina de las parejas, que normalmente gritan cosas horribles. Nosotros no podemos vivir separados por esa razón siempre nos disculpamos así sin más. Porque nos falta orgullo y nos sobra cariño. Porque detrás de cada riña hay un beso. El primer beso después de la tormenta. Siempre habíamos soñado con tener la vida que ahora tenemos, siempre buscamos la perfección de cada detalle..y tengo que añadir que mi perfección es él. Que sin esas discusiones no tendríamos nada de especial. Y yo. yo odio la monotonía. No soportaría no levantarme a su lado cada día, eso es cierto. Pero es que cada mañana le miro como si fuese la primera vez. Hoy, la vida que planeamos es la que vivimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario