miércoles, 6 de junio de 2012

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Siguen pasando los días lentos, únicos e inolvidables. No quisiera adelantarme a lo que vaya a pasar, pero ya se bien lo que quiero que pase. Quiero que todos los recuerdos sean a su lado, y que ninguno de ellos sea malo. Quiero que confíe en mi, porque yo no quiero hacerle daño. Quiero que me quiera, aunque eso ya lo hace. Tengo la ligera sensación de que esta vez es un sí, un punto y seguido cada vez que podemos, una frase sin sentido que solo yo entiendo...Querría poder decir que todo va perfecto, pero las dudas siguen ahí, con el miedo. Los dos queremos, pero tenemos miedo. Compartimos mucho más que saliva. Esto no es un juego, pero no abandonaré la partida. Digan lo que digan, estoy segura de que puedo hacerlo. Puedo cumplir las promesas que le hice. Puedo ser sincera y fiel. No necesito a otros. Todo lo que yo necesito está en él. Todo lo que yo necesito, él me lo da. Todo lo que yo necesito es él. Sé que no le olvido ni cuando duermo, y que nos encontramos en los sueños. Si yo puedo, podemos. Si él puede, podemos. Sé que vamos a estar bien incluso cuando todo vaya en nuestra contra. ¿Sabes por qué sé que funcionará? Porque han pasado una semana y cuatro días exactamente desde el primer beso, y no lo he olvidado (creo que no voy a hacerlo nunca). Porque incluso hoy, sigo estando nerviosa cuando quedamos. Sé que es poco tiempo, peor por ahora ha sido suficiente para gustarnos. Sé que funcionará, porque él quiere que funcione. Porque cuando estamos juntos no puedo evitar sentirme en las nubes. Porque cada vez que escucho su voz, se me pone la piel de gallina. Porque cuando me acaricia y me da un beso, siento que nadie más volverá a besarme, al menos, no de ese modo. Porque cuando me habla me mira a los ojos, porque cuando me dice que me quiere, sigue mirándome a los ojos y cuando nos besamos, cierra los ojos. Sé que es él, porque ha surgido, y las cosas buenas surgen. Sé que es él, porque ya no podría besar a ninguno otro. Sé que es él, porque lo siento muy adentro. Porque cada día que paso sin verle se me acumulan las ganas y el echarle de menos. Porque dos segundos después de despedirnos, ya tengo ganas de estar a su lado. Porque somos más que un par de noches divertidas. Quiero que el sea todo. Mis noches, buenas o malas, mis buenos días, mis caídas, mi estabilidad, mi promesa cumplida, mis tonterías de niña, mi presente, mi futuro, y algún día, mi  pretérito perfecto. Quiero que sea esas tardes en la terraza, esas comidas en la playa, esas gripes en cama, eses besos a todas horas, esas caricias enternecedoras, esas cosas que hacen de los instantes la vida y de la vida, lo mejor. 




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